
Son muchísimas las personas, famosas y anónimas, que se declaran enamoradas de los beneficios del yoga, una disciplina milenaria que nació en la India hace más de 4.000 años y que se ha popularizado de tal manera que hay una versión para cada necesidad.
Todos sus ejercicios se basan en conectar cuerpo, mente y emociones utilizando la respiración y las posturas corporales.
A medio camino entre una actividad deportiva y un método de meditación, la práctica del yoga cautiva a quienes la ejercitan. Muchas personas afirman que les ha cambiado la vida. ¿Lo mejor? La progresión en los movimientos la marcás vos, guiada por un buen maestro que mida las posibilidades de cada uno. Es una disciplina para todos los públicos, de 0 a 90 años. ¿Por qué no probar algo que se puede realizar en cualquier lugar y cuyos beneficios holísticos están sobradamente avalados por la ciencia?
Respirá hondo y leé con atención todo lo que el yoga puede hacer por vos:
1. Reduce la ansiedad y el estrés
La práctica habitual del yoga disminuye el estado de ansiedad y el estrés de manera similar al de una terapia médica convencional.
2. Aumenta la calidad del sueño y ayuda a dormir mejor
Las personas que realizan yoga tardan, en promedio, 10 minutos menos en quedarse dormidas y aumentan el número de horas que duermen en un promedio de una hora más por noche. Además, expresan la sensación de estar más descansadas por la mañana.
3. Se trabaja mejor
Si tu trabajo te agota, no te gusta o te movés en un ambiente laboral muy competitivo, el yoga puede ayudarte a salir del atolladero sin cambiar de trabajo.
Un estudio hindú que analiza cinco indicadores del rendimiento laboral —satisfacción, compromiso, resultados, implicación emocional y relaciones sociales con los compañeros— demostró que los beneficios del yoga se apreciaban para el trabajador en cuatro de los cinco puntos analizados. Solamente el nivel de compromiso quedó exento de sus beneficios.
4. En los niños y estudiantes, mejora el rendimiento académico y la atención
La atención a la respiración y la meditación que se incluye en la práctica del yoga hacen posible alcanzar un estado mental más sereno, alejando los nervios y el estrés ante la presión de los estudios y mejorando el rendimiento.
O, lo que es lo mismo, estudiar menos y aprender más y más rápido. Mejor una hora de yoga que una noche en blanco a base de café para superar un examen, una oposición o una entrevista laboral.
5. Fortalece huesos y músculos
Si se realiza de manera progresiva y adaptada, el yoga evita que el ácido láctico se acumule en el cuerpo, además de reforzar los huesos, evitando la pérdida de masa ósea, y potenciar la flexibilidad de las articulaciones.
Un gran antídoto natural contra la osteoporosis, por ejemplo.
6. Aumenta la flexibilidad
A pesar de que al principio las posturas parezcan propias de un contorsionista, a medida que avanzás en su práctica, el yoga contribuye a potenciar la flexibilidad muscular.
Cruzar las piernas en la postura del loto te resultará cada vez más fácil y te servirá como plataforma para practicar tu deporte favorito, evitando en gran medida el riesgo de lesiones.
7. Contribuye a aliviar dolores crónicos y posturales
Con una práctica bien adaptada, el yoga es muy efectivo para paliar la mayoría de los dolores crónicos, como el dolor de cuello, la artritis reumatoide, el dolor de rodillas, la lumbalgia, el dolor de espalda crónico, la ciática o la fibromialgia, entre otros.
Eso sí, es imprescindible contar con la buena guía de un maestro yogui para evitar lesiones.
8. Es una magnífica terapia antiaging
El yoga y la meditación ayudan a proteger el ADN de los daños provocados por el estilo de vida o el paso natural de los años.
Se ha demostrado que su práctica habitual es capaz de revertir el proceso del envejecimiento, ya que tiene una incidencia directa sobre la telomerasa, esa famosa enzima clave para proteger los telómeros, los extremos de los cromosomas que se acortan en cada división celular. Cuanto más largos sean, más vida nos auguran.
9. Quema calorías
Una promesa que atrae a muchos y que se ha demostrado científicamente.
Algunas investigaciones han consensuado que la práctica del Vinyasa Yoga implica un gasto calórico promedio de 7 kcal/min, lo que equivale a quemar unas 507 calorías por hora.
Ideal como complemento a una dieta de adelgazamiento o para mantener la balanza a raya.
10. Enseña a respirar no solo correctamente, sino también conscientemente
La respiración yóguica, también denominada abdominal o diafragmática —en la inspiración se inicia en el abdomen para continuar en la zona intercostal y terminar en la clavícula, y en la espiración sigue el recorrido a la inversa—, incrementa la oxigenación de las células.
Además, respirar de manera profunda y a un ritmo pausado ralentiza el ritmo cardíaco y relaja los músculos.
De hecho, es una técnica perfecta para la preparación al parto o para abordar cualquier situación en la que el dolor tenga posibilidades de aparecer.
11. Reduce los niveles de cortisol y colesterol en sangre
O, lo que es lo mismo, contribuye a deshacer los desajustes hormonales que el estrés organiza en el organismo elevando el nivel de cortisol, ya que combina en una misma práctica movimiento y relajación y contribuye a equilibrar el sistema nervioso.
Lo mismo ocurre con el colesterol. Son muchos los estudios que avalan que la práctica habitual del yoga ayuda a controlar la presión arterial y la acumulación de grasa en las arterias, lo que reduce la posibilidad de sufrir un accidente cardiovascular, como infartos cerebrales o coronarios.




