
¿Sabías que las semillas son una fuente de lípidos y nutrientes esenciales? Descubrí sus beneficios y cómo incorporarlas en tu alimentación para aprovecharlos.
Una de las estrategias nutricionales que podés seguir para mejorar el estado de salud general es incorporar semillas a tu dieta. Estos alimentos se volvieron muy populares por la potencia nutricional que ofrecen.
Por otro lado, permiten sumar un toque crujiente distinto a las preparaciones. En ese sentido, el valor agregado que tienen también es organoléptico, es decir, mejoran la percepción que tenemos de la comida a través de los sentidos. A continuación, te explicamos estos dos puntos con detalle, para que puedas empezar a incluirlas en tu alimentación habitual.
A continuación, te contamos cómo incorporar las semillas en tu dieta de manera práctica y sencilla. Siguiendo estos consejos, vas a poder aumentar su presencia en tu alimentación diaria sin demasiado esfuerzo.
1. Prepará bowls y licuados
Una de las mejores formas de incluir semillas en la alimentación es mediante la preparación de bowls y licuados saludables. Es una buena idea sumar estas recetas para completar meriendas e incluso desayunos.
Admiten una gran variedad de ingredientes, como verduras y frutas. También podés usar leche o bebida vegetal. Las semillas suman un elemento decorativo y crujiente a estas preparaciones, además de completar su aporte nutricional.
De todos modos, acordate de no usar una cantidad excesiva. Como comentamos, son ricas en grasas, lo que aumenta su valor calórico. Es importante no consumirlas de más para evitar un desequilibrio energético en la dieta.
Esta situación podría provocar un aumento de peso, lo cual repercute de forma negativa en la salud. El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo cardiovascular y también favorecen la aparición de trastornos metabólicos, como la diabetes.
2. Sumá semillas a los yogures
Otra forma de incorporar semillas a tu dieta es aumentando el consumo de yogures. Estos lácteos permiten combinarlas con otros ingredientes e incluso con frutos secos.
Al juntar todo, se crea un alimento de alta densidad nutricional en cuanto a lípidos y proteínas. Además, el resultado tiene muy pocos carbohidratos, por lo que es apto para quienes siguen una dieta cetogénica.
La riqueza en micronutrientes de esta preparación es otro de los valores agregados de sumar semillas a los yogures. Los niveles de calcio del organismo van a aumentar, lo cual puede repercutir de forma positiva en el tejido óseo, además de prevenir la aparición de osteoporosis.
3. Semillas en las cremas de verduras
Por último, también podés incorporar semillas a las cremas de verduras. Estos platos se caracterizan por un alto contenido en vitaminas, minerales y antioxidantes.
Si además les sumamos las semillas, vamos a aumentar el aporte de proteínas y lípidos. El resultado es, sin dudas, un alimento mucho más completo.
Existen diferentes tipos de semillas para incorporar a los purés, según las características organolépticas que quieras obtener e incluso los sabores. Las de sésamo suelen ser una opción habitual, pero probá con las de chía, que son mucho más chicas y mejoran la textura del plato.










