
Estos pequeños ingredientes, usados en pequeñas proporciones, mejoran el sabor y el color de los alimentos, al tiempo que aportan valiosas vitaminas para el organismo.
Es común utilizar condimentos y hierbas, como el perejil y el cilantro. Sin embargo, existen muchas otras que se usan en menor medida y aportan una gran cantidad de nutrientes.
Estos pequeños ingredientes, usados en pequeñas proporciones, mejoran el sabor y el color de los alimentos, al tiempo que aportan valiosas vitaminas para el organismo, principalmente vitamina A y carotenos.
¿Qué otras hierbas podés incorporar a tu dieta?
Estragón: contiene magnesio, hierro y zinc. Su sabor es similar al anís y es ideal para preparar pollo, pastas con champiñones y porotos blancos.
Albahaca: es rica en polifenoles, vegetales que pueden prevenir algunas enfermedades crónicas. Su aroma es inconfundible y su sabor es tan versátil que podés usarla en todo tipo de platos.
Tomillo: es una gran fuente de vitamina C. Según un estudio publicado en International Journal of Food Microbiology, su aceite podría tener propiedades antimicrobianas.
Romero: aporta hierro, calcio y vitamina B6. Se ha demostrado que puede impedir la formación de compuestos cancerígenos.
Eneldo: es una buena fuente de calcio y hierro. Su sabor es agridulce con un toque cítrico.
La menta, otra hierba muy popular, aporta un gran sabor. Pero eso no es todo: también se usa para tratar problemas estomacales. De hecho, una investigación del Health Sciences Centre de Canadá sugiere que funciona contra el Síndrome del Intestino Irritable.
Podés conseguir este tipo de hierbas en los mercados locales o cultivarlas en pequeñas macetas. Para hacerlo, basta con conseguir algunas semillas de estas plantas.










