
Una dieta equilibrada es clave para cuidar nuestra salud integral. Por eso, incorporar alimentos que además de nutritivos sean ricos y fáciles de sumar a las comidas puede ser una buena opción, como sucede con los frutos secos.
Estos alimentos son valiosos aliados de la salud, ya que tienen una alta densidad nutricional y aportan grasas saludables, minerales, vitaminas, fibra y antioxidantes.
Su composición es natural y se clasifican en dos grandes grupos: los de cáscara dura, como las almendras, las nueces y los pistachos, y los provenientes de frutas deshidratadas, como las pasas.
Expertos aseguran que alcanza con consumir un puñado de frutos secos al día para obtener energía, fibra y vitaminas. Y aunque pueden tener mala fama por la cantidad de grasas que contienen, no hay de qué preocuparse, ya que tienen un bajo contenido de grasas saturadas.
En los frutos secos se destaca la presencia de grasas saludables que ayudan a reducir los niveles de colesterol “malo” y a aumentar el colesterol “bueno”, convirtiéndolos en un alimento cardioprotector. De esta manera, consumir estos alimentos puede ser de utilidad para combatir el estrés, la fatiga diaria o incluso el síndrome premenstrual.
La cantidad de frutos secos recomendada es de 40 gramos en días alternos. Sin embargo, aunque conocemos su gran calidad nutricional, muchas veces no sabemos cómo incorporarlos a nuestra alimentación diaria.
Algunos consejos para sumar estos alimentos a nuestras comidas son:
- Mezclá nueces, almendras o avellanas con yogur o leche por las mañanas.
- Agregá frutos secos a algún licuado para tomar en la merienda o el desayuno.
- Mezclá maní, piñones o nueces en el relleno de pastas o carnes.
- Incluí frutos secos en una ensalada: le van a aportar buen sabor, mucha textura y nutrientes.
- Prepará salsas que incluyan frutos secos como ingredientes, por ejemplo, una salsa de nueces y hongos.
- Picá los frutos secos y usalos para rebozar verduras o carnes. También podés usarlos para empanar carnes.










